Bandera Venezolana
Humildad

Todo lo que geográficamente pueda tener un país …

Venezuela lo tiene, solamente le faltaba mejorar su gente.

En esta ocasión el artículo a publicar no es una entrevista, sino una simple conversación entre hermanos.

Hasta ahora la experiencia de entrevistar gente me ha llevado a reflexionar sobre algunas cosas que considero, han sido determinantes para que nuestra nación haya llegado al punto donde se encuentra y no es del todo culpa de la política, ni de sus gobernantes.

Comparto dos episodios que se podría pensar son irrelevantes, pero el éxito de una nación también depende de que sus ciudadanos sean responsables y comprometidos con sus decisiones.

Este proyecto aún está en pañales (dicho en manera coloquial) pero doy gracias a mis seguidores, nuevos lectores y radio escuchas por gustarles lo que hago, resulta ser que me contacta alguien Venezolano que escuchó mi podcast, le gustó y deseaba contar su historia, yo contenta y entusiasmada le pregunto qué día de la semana siguiente esta disponible para que así las dos nos organicemos con nuestras responsabilidades, pautamos para un miércoles a las 11 de la mañana, yo lo escribo en mi agenda y me planifico de consecuencia.

Bien, llega el día de la entrevista, puntualmente a las 11am la llamo por teléfono y para sorpresa mía, uno, no se acordaba del compromiso y dos, estaba en la peluquería. Déjenme decirles que mi decisión fue de cancelar la entrevista y no realizarla en lo absoluto. Imagino lo que algunos pensaran: “Tú no eres un personaje, qué te costaba cambiar la entrevista, es solo una conversación irrelevante, etc.”

Bueno la razón de mi decisión es simple, es importante tener palabra ante todo, ser coherente con lo que se dice y se hace, pero por sobre todo respetar el tiempo de los demás, es una falta de consideración para con el otro, ese hábito que tiene (vamos a generalizar, para no ser tan “cruel” con el Venezolano) la gente, de pautar una cita y presentarse media hora e incluso con una hora de retraso al encuentro, es absolutamente de muy mal gusto.

El segundo episodio sucedió con la hermana de una periodista de renombre en Venezuela, estaba tratando de contactarla porque deseo entrevistarla tanto por uno de los libros que escribió, como por el hecho de que también es emigrante, leo su página web y tomo los datos de contacto, entre ellos números de celular en Venezuela, escribo un mensaje de whatsapp y la hermana (Lizbeth) me contesta que ese número ya no pertenece a la periodista, noto que  había escrito el nombre de la periodista con un acento, cosa que yo no hice, cuál sería mi sorpresa que me escribe nuevamente (según ella, el mensaje no era para mí) en el que decía lo siguiente, citó textualmente: “ya con que escriba tu nombre mal me da piquiña”, yo le respondí que aceptaba su corrección pues a este mundo se venía a aprender.

Recapacitando, me vi unos años atrás en sus propios zapatos, cuando apenas había salido de Venezuela, pensando que me las sabía todas más una, me la pasaba corrigiendo a todo el mundo. Entiendo que, leer muchas veces nuestra lengua escrita de manera errada, puede resultar una agresión a la vista, pero por lo que yo sé los nombres propios no poseen reglas ortográficas y mientras una “María” todo el mundo sabe que lleva acento, yo no conozco a muchas que se llamen como la escritora, pero les aseguro que ahora no se me olvidará. Lo que si sé con certeza es que después de un punto la palabra que le sigue va escrita con mayúscula, cosa que no hizo la que respondió a mi mensaje (bromeo, estoy solo recordando mis tiempos de maestrica).

Después de esta larga introducción, vamos al punto central de lo que me llevó al título de este escrito, resulta que mi hermano es principalmente mi amigo y comparto con él dudas, pensamientos y confidencias, en una de nuestras tantas tertulias, hablando de los por qué y cómo, me dio su impresión de las razones por las que estamos como estamos y de qué llegaremos a ser, me pareció interesante y al estar de acuerdo con su pensamiento comparto textualmente sus palabras:

Hace 30 años yo estaba desesperado por irme de Venezuela y cuando lo hice, la gente me decía: ” Tú estás loco cómo te vas a ir de Venezuela si este es el mejor país del mundo, pasar trabajo allá, ser un extranjero” y mi respuesta a ellos era: que yo no quería ser el profeta del desastre pero que en un lugar donde todo el mundo saca y nadie aporta, más tarde o más temprano se acaba, y donde todo el mundo lo que quiere es vivir la pepa, pasarla rico, tener de todo, disfrutar y esforzarse nada, pues cómo es posible que la mentalidad colectiva sea: “nadie se hace rico trabajando, a mí que no me den que me pongan donde hay, todos los días sale un guevón a la calle y el que lo encuentra es de él,” esa filosofía de que el bienestar mio es justificación para el malestar de cuanta gente sea perjudicada, todas esas antítesis me sacaron a mí corriendo de Venezuela, porque eso lo que demostraba para mi era que más tarde o más temprano, esto que está pasando hoy, iba a pasar y NO ES LA CULPA NI DE MADURO NI DE CHAVEZ, es la culpa de la mentalidad errónea del venezolano.

¿Cuál es mi predicción para el futuro?, todos estos venezolanos que han salido y visto nuevos modelos que si funcionan, que han descubierto que no es como la gente decía que las familias se habían destruido, ni lo que nos venden las series, sino que los países desarrollados son los países que registran el mayor índice de estabilidad familiar, son lugares donde se respetan los valores y los que han salido se dan cuenta que la gente valora su tiempo compartido en familia, que la misma es lo más importante, que las conexiones interpersonales son más valiosas que la abundancia de bienes materiales, donde hacer las cosas bien tiene mérito, donde no importa si te ven o no, si tu eres honesto más tarde o más temprano eso te va a dar un resultado en tu vida. Venezuela era un caso único, era un caso donde todo el mundo hacia lo malo y le iba bien, pero ahora que esos venezolanos han salido de aquel lugar extraordinario y se han dado cuenta, han aprendido a ser humildes.

Nuestro país se convirtió en un lugar idolatra en donde la gente decía: “A mí que me den billete, yo no necesito más nada”, yo he visto personas con maletas llenas de dinero, pero con el billete que tienen no pueden comprar nada, la gente pedía billete y billete le dieron, la gente se alejo de Dios, tenían brujos, hechiceros y adivinos, porque eran esos dioses que te decían emborrachate, suéltate el moño, se volvieron idolatras, santeros, brujos, se olvidaron de Dios, decían: “no, Dios por allá y yo por aquí, a mí que me den billete, yo los escuché muchísimas veces, entonces ahora, ¿cómo se quiere a Dios en tierra ajena?, cuando estás lejos que no tienes a quién recurrir, donde no cuentas con más nadie, donde el gobierno no te va a asistir y aprendes a trabajar duro, a valorar el trabajo, a ser el mejor para tener estabilidad, a disfrutar lo que estás haciendo porque no tienes otra elección, no tienes tiempo para hacer más nada, si no aprendes a disfrutar lo que haces te vas a amargar la vida, entonces aprendes a disfrutarlo, comienzas a ser mejor en lo que haces, porque al disfrutarlo encuentras maneras de mejorarlo.

Todos esos venezolanos que están pasando por ese proceso en algún momento del futuro van a comenzar a regresar a Venezuela, empapados de esos nuevos valores, de esas nuevas conductas, de esas experiencias, de esa humildad que te da el saber que no tienes a nadie, que solamente cuentas con Dios, entonces…. VENEZUELA LLEGARÁ A SER UN GRAN PAIS, porque todos los recursos económicos, hídricos, todo lo que geográficamente pueda tener un país, Venezuela lo tiene, SOLO LE FALTABA SU GENTE, mejorar su gente y eso es lo que está ocurriendo, porque han salido masivamente, el país se dispersó por el mundo y en algún momento van a reunirse otra vez en su tierra de origen, ellos o sus descendientes, ¿sabes qué?, que van a llevar a Venezuela toda esa riqueza espiritual que han adquirido por fuera y entonces SI, VENEZUELA VA A SER UN GRAN PAIS. Esa es mi predicción para el futuro.

Cómo no compartirla si al llenarme de lágrimas al escucharlo, da esperanzas a mis compatriotas.

No puedes cambiar los hechos de tu pasado, pero siempre estás a tiempo de darles un nuevo significado.

Y tú, ¿qué piensas del artículo?

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