hallaca y bollo
Integración

Navidad

"Solo es verdaderamente nuestro lo que hemos perdido". (Jorge Luis Borges)

Comienzan para un gran número de personas  el período de las tradiciones: (Thanksgiving, Hannukkah, Kwanzaa, etc) pero para los Venezolanos que están fuera de su patria, celebrar las navidades en un nuevo contexto, es importante mantenerlas a toda costa, pues nos recuerdan nuestras raíces y son parte de nuestra herencia cultural, preservar nuestra cultura significa preservar nuestra identidad.

Identidad: «es el conjunto de auto representaciones que permiten que el sujeto se sienta por una parte, semejante y perteneciente a determinadas comunidades de personas, y por demás, diferente y no perteneciente a otras».

Cuando uno es inmigrante suele tener sentimientos encontrados con respecto a la cultura de origen y la del país de acogida, pero el sentir por lo que ya no posees se hace más valioso, es como dice el dicho: «nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde», comienzas a valorar y apreciar cosas que antes pasaban desapercibidas en la madre patria, ejemplo: la historia, el folklore, la geografía, etc.   En este caso trataremos el argumento comida, jamás aprendí a preparar las hallacas, lo máximo que llegué a hacer en tan laboriosa preparación del plato típico navideño fue amarrarlas, en cambio en el  exilio, este es el segundo año  consecutivo que nos reunimos varias amigas para preparar  y mantener viva nuestras costumbres.

Antes de compartir con ustedes lo que representa para nosotras y los recuerdos que nos trae, es importante destacar como nace ese plato:

La hallaca es un plato criollo venezolano, es una especie de pastel de carne envuelto en hojas de plátano, su preparación data de la época de la colonización, se dice que los esclavos tomaban los restos de la comida y los unían para poder hacer un plato extra en sus comidas habituales, y se convirtió en un platillo navideño cuando un diciembre en una de las comilonas de los españoles un obispo de Caracas enfurecido por sus costumbres les invitó a comer como los indios y esclavos que trabajaban en el “camino de los españoles” con hallacas, bollos o tamales rellenos con restos de comida, ellos por temor a Dios lo hicieron y adoptaron esta costumbre en diciembre, pero hicieron su propia receta.

De acuerdo a la región, los ingredientes y la preparación varia, manteniendo igual su forma.

 

Ahora bien continuando con la idea de qué significa para mi y mis amigas  reunirnos, revivir usanzas vividas en el pasado, como el hecho de escuchar gaitas mientras preparábamos nuestra amada hallaca, es simplemente evocar bellos momentos, todas convencidas de que «LA MEJOR HALLACA LA PREPARABA LA MAMA» de cada una de nosotras, es una experiencia que nos indica que a pesar de la incertidumbre de no saber si algún día podamos volver a nuestra tierra, tenemos la certeza que Venezuela vive en nuestros corazones, que en nuestros hogares se celebran las tradiciones del lugar de residencia, pero no abandonamos la de la madre patria.

 

Si deseas participar en nuestra encuesta: Qué prefieres  hallacas o bollo?, lo puedes hacer cliqueando en el siguiente link: https://www.facebook.com/testimoniosdemigrantes/

¿Merece la pena vivir la vida?, todo depende del vividor.

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