Creer en sí mismo

Lyonell Quiroz

"La vida trata de conquistas personales".

Este profesional de 48 años, emigró a Galicia – España proveniente de Venezuela, con muchas ganas de salir adelante, con miedos como todos pero teniendo confianza en sí mismo y con la mejor disposición de aprender de lo que le ofrece su entorno; en criollo: «bailar el son que le toquen».

Graduado Magna Cum Laude en Sociología, con una maestría en  políticas públicas en ciencia y tecnología de la Universidad Central de Venezuela, además de ser Publicista, aunado a eso tuvo toda su vida la pasión por la fotografía por lo que decidió tomar un curso de dos años en la escuela de Roberto Mata.

Hoy migrante, baila al son de ser camarero en un centro de convenciones en  la ciudad de Santiago de Compostela, esta nueva experiencia de vida lo ha enseñado a ser más tolerante y paciente además de permitirle apreciar la otra parte de la moneda, tanto es así que recientemente escribió un artículo de lo que significaba ser camarero, lo mando al periódico La Voz de Galicia y  se lo publicaron.

He aquí la replica de lo escrito:

Ser Camarero

El oficio que implica la mejor disposición y una buena sonrisa es el de camarero. Son arduas las horas continuas para atender comensales, quienes se derfinen por la forma cómo comen, dejan los platos y la mesa. Adicionalmente se definen por cómo se comunican con quien les atiende, un rasgo esencial para ver si consideran al camarero persona, sirviente, esclavo o animal.

Otro capítulo sería el ejemplo a los hijos en la mesa, y más en esta era digital, cuando toda la familia se dedica a coger el móvil y tomar la foto del plato que se va a degustar; se olvida el sentido de la mesa para comer y disfrutar reunidos en familia.

Los comensales disponen de un conjunto de señales, sonidos y caras para llamar a un camarero, y a veces pareciera que no es una persona quien los atiende.

El chasquido, levantar el dedo, señalar o gritar <<¡camarero!>> son algunas de las formas comunicacionales del comensal.

Dejar la mesa sucia, los platos como una selva de comida (ni hablar de los fumadores) y las sillas sin recoger es otra forma de comunicar la mala educación para comer, que se justifica en que <>. La mirada por encima del hombro y la soberbia al hablarle es otro rasgo promedio de quien se sienta en una mesa y cree que es un faraón. Y ni hablar de la reclamación si un plato se demora, sin considerar que en una cocina hay decenas de platos en elaboración.

Les invito a pensar cómo se comportaron la última vez que comieron en un bar o restaurante y cómo dejaron la mesa y trataron al camarero.

LYONELL QUIROZ RODRIGUEZ.

Pueden escuchar la entrevista completa de Lyonell  Quiroz aquí abajo, además pueden apreciar su trabajo fotográfico tanto en Instagram @quirozlyo

como en su página web https://lyonellquiroz.wordpress.com/

"Ganamos fuerza, valor y confianza con cada experiencia en la que verdaderamente nos detenemos a mirar el miedo a la cara".

Y tú, ¿qué piensas del artículo?

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