Ingenieros civiles analizando el terreno.
Reinventarse

Hefesto se reinventó.

Jamás se imaginó que trabajaría con las manos.

 
El 25 de febrero del 2003 Hefesto llegó a España proveniente de Venezuela, con tan solo 26 años, recién casado y en unión familiar (por lo que se considera bastante privilegiado en ese aspecto). Se residenciaron en Canarias la tierra que vio nacer a su padre.

Durante un buen tiempo tuvo la suerte de laborar en su área, dado que es ingeniero civil y se desempañó en el sector de la construcción, trabajó para otros en un principio dirigiendo reformas, hizo lo que jamás en su vida se hubiera imaginado hacer, trabajar con las manos, luego de haber dirigido departamentos en empresas importantes en Venezuela, vinieron tiempos muy duros y por un período preparó tortas, pan de jamón, hallacas; en fin que actualmente parte de la actividad en la que se desarrolla es en la hostelería. En España los restaurantes y cafeterías representan el ambiente hostelero.

Cuando le pregunté que actitud tomó al desempeñarse en campos que no tenían relación con su profesión, esto fue lo que me respondió:

Considero que todo aprendizaje es un crecimiento, me he formado de manera autodidacta en sectores que no tienen conexión con mi trabajo, apunto siempre a la preparación, cuando se trabaja en algo es determinante la forma en que desarrollas lo que haces, una de las cosas más importantes en la vida es trabajar con pasión, tratando de mejorar. Trato de proyectar todos mis conocimientos en trabajos que a mucha gente les pueden parecer muy simples y eso me ha dado la oportunidad de incursionar dentro de ese sector con mí profesión, después de haber aprendido un poco la hostelería, he diseñado restaurantes, los proyectos que he trazado se han ejecutado a nivel de material y de obra.

Recomiendo a los nuevos emigrantes tres cosas fundamentales: ante todo que la desesperación no lleva a nada, no intentar demostrar inmediatamente lo que se sabe y lo que se es capaz de realizar (hay tiempo para todo, incluso para mostrar las capacidades) y por último, si bien no menos importante que todo lo que se realice hay que hacerlo con pasión.

Cuando hablamos de Europa hay que destacar que en estos países las prioridades son absolutamente diferentes a las que teníamos en Venezuela y hablo a nivel de familia y vida, aquí no vales lo que tienes, por lo que sugiero de tomárselo con calma, estas son naciones en las que con tu trabajo puedes vivir e irte de vacaciones, tener tu carro y tu casa.

Lo que es cierto que la Venezuela que todos añoramos ya no existe y no existe un modelo igual en ninguna parte del mundo, porque ese patrón desde mi apreciación era equivocado.

La actitud con la que sale la gente de Venezuela en el 2018 no es la misma con la que salió en el año 2003, porque esa migración de hace 15 años tenía en la cabeza que se venía de un país rico, obviamente estábamos bastante desarrollados en lo que se refiere a tecnología, adelantos, ciencia, conocimientos y de instrucción, frente al común denominador que nos conseguimos en estos países, pero no es menos cierto de que algunos de nosotros o un gran porcentaje de los que salimos en ese momento, pertenecíamos a un estrato social que era muy privilegiado y al disfrutar de esa condición, vivíamos en un entorno donde solamente podíamos vivir el 15% y queríamos compararnos con la gente del país de acogida a nivel de preparación, de roce, de conocimiento y eso es un error, porque lo estábamos haciendo con el 100% de la población, lo cual no hacíamos en Venezuela y eso explica el porque el modelo era, es y seguirá siendo errado hasta que cambiemos la mentalidad, si queremos seguir teniendo el país de hace 30 años, ese patrón estaba equivocado, el modelo social no funciona, donde el 15% patea al 85%, no es lo ideal, crea resentimiento social, Chávez no fue la causa del problema, más bien el efecto. Entonces es una situación difícil.

Actualmente trabajo de forma independiente, poseo una empresa con dependientes, eso aquí también es algo complicado, todos queremos salir de Venezuela queriendo ser empresarios y eso en estos países es bastante agobiante y desesperante, al final de mes hay que pagar nóminas, seguridad social, cancelar impuestos, entonces no creo mucho en el sueño Europeo, eso de hacerse rico de la noche a la mañana es una utopía y si hay casos yo no los conozco.

La intención no es llegar a un país de forma conformista sino que disfrutemos las bondades de este tipo de sociedades, salir con tus hijos, saber que sales regresas sano y salvo a la casa, que puedes estar hasta las tres de la madrugada con unos amigos en la calle caminando, la seguridad no tiene precio y la familia juega un papel importantísimo, se comparte más, no enfocas tu vida a tener cosas sino a pasar tiempo de calidad con los que te rodean. Hoy en día no sé si será que me estoy poniendo viejo o me estoy haciendo tonto, pero le doy mucho más valor a la amistad, siento que me quieren por lo que soy y no por lo que tengo,

¡ESOS MOMENTOS SON INSUSTITUIBLES!.

 

 

Monumento al Emigrante Canario. Garachico en Tenerife (Canarias)

Laureano Márquez:  «Los venezolanos no conocíamos que era emigrar. Este monumento se encuentra en la localidad de Garachico en Tenerife (Canarias) es obra del escultor y poeta Fernando García Ramos. Los canarios saben mucho de emigración porque emigraron siempre. Esta escultura es emblema del sentimiento de quien emigra: un hombre mira al horizonte, a la esperanza de un futuro mejor, pero avanza  sin corazón porque lo dejo atrás, en su tierra, con los suyos.  Lleva la maleta en la mano, es una pequeña maleta y a la vez son muchas: la familia, su casa, sus recuerdos y a pesar de todo el peso que le ata a su pasado avanza. Este sentimiento que nos era desconocido  se nos ha vuelto cotidiano: cada casa en Venezuela tiene un hijo fuera».

Si estas buscando a la persona que cambiará tu vida, échale una mirada al espejo.

Y tú, ¿qué piensas del artículo?

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